LOS ESTUDIOS DE FARMACIA Y BIOANALISIS EN MERIDA. EVOLUCION HISTORICA DE LA ESCUELA DE FARMACIA. La
Facultad de Farmacia de la Universidad de los Andes, fundada el 24 de
Octubre de 1894, se ha desarrollado ampliamente en sus años de
existencia y ha logrado proyectarse en la región y el país. Resultado
de su evolución han sido el Instituto de Investigaciones Químicas –
actual Instituto de investigaciones de la Facultad de Farmacia (1947),
la Escuela Politécnica de Laboratoristas (1950-1956), la Escuela de
Bioanálisis (1956) y diversos Departamentos, Cátedras, Secciones y
Laboratorios. En el presente artículo se ofrece una síntesis histórica
de los estudios de Farmacia en nuestra Universidad, que se iniciaron
subordinados a la Facultad de Ciencias médicas y se hace mención de los
docentes e investigadores que marcaron su devenir.Los estudios de
Farmacia tienen en la Universidad de los Andes una larga Tradición. La
Facultad de Farmacia ha sido una de las más fructíferas de la
Institución tanto en lo científico como en lo académico. Como el
Instituto de Investigaciones Químicas, actual Instituto de
Investigaciones de la Facultad de Farmacia (1947). La escuela
Politécnica de Laboratoristas (ESPOLA), de gran prestigio en la Mérida
de los años cincuenta (1950-0956), y la Escuela de Bioanálisis (1956),
fueron el resultado del desarrollo de la Facultad de Farmacia. Hoy día
se ha cumplido grandemente su campo de acción y su estructura se ha
hecho más compleja. Cuenta con diversas Unidades y Departamentos,
Institutos, Cátedras, Secciones y Laboratorios. Desarrolla además
actividades de postgrado y de extensión, servicios comunitarios y
producción farmacéuticas.Considerando que tal vez son muchos los
universitarios que desconocen la historia de esta facultad, hoy
denominada Facultad de Farmacia y Bioanálisis, hemos creído hacer esta
reseña sobre su origen y evolución. Queremos con ello contribuir a
estimular el interés por la historia de nuestra Universidad y el
compromiso por mantener viva su memoria, sin lo cual nuestra
Institución carecería de identidad, con las consecuencias que ello
implica. En fecha 30 de junio de 1894, durante el gobierno del
general Joaquín Crespo, el Congreso de los Estados Unidos de Venezuela
`promulgo la Ley de Farmacia, la cual creaba las Facultades de Farmacia
en tres Universidades de Venezuela: La Central de Caracas, la del Zulia
y la de los Andes. El decreto establecía que las Facultades de
Farmacia dependerían de las de Medicina y estarían conformadas por los
farmacéuticos titulares residentes en el lugar donde estuviera la
Universidad. El curso de Farmacia lo constituirían cuatro cátedras: la
de Física general, calor y electricidad, la de Química inorgánica y
orgánica y química analítica aplicada a la Farmacia; la de Botánica,
Zoología y Mineralogía; y la de Farmacología y Toxicología. Según el
decreto, las Universidades otorgarían los grados de Bachiller y de
Doctor en Farmacia. Cuatro meses después de promulgado este decreto,
el 24 de octubre de 1894 el Dr. Caracciolo Parra y
Olmedo, el “Rector Heroico”, instalo la Facultad de Farmacia de la
Universidad de los Andes, dependiente de la de Ciencias Medicas. En el
salón de Actos de la Institución se reunieron los farmacéuticos de la
ciudad de Mérida, Dr. Ramón Parra Picón, Dr. Adolfo Briseño Picón, Sr.
Pierre Henri Bourgoin y Sr. Enrique Colmenter. Se procedió a la
elección de las autoridades y resultaron elegidos Presidente de la
Facultad el Dr. Briseño Picón, Vicepresidente el Dr. Parra Picón y
secretario el farmacéutico Pierre Henri Burgoin. No nos debe causar
extrañeza que en las Universidades venezolanas, como en las de otros
países, la Facultad de Farmacia haya nacido dependiendo de la Facultad
de Ciencias Medicas, si tenemos en cuenta la simbiosis que siempre ha
habido entre ambas especialidades a lo largo de la historia. En épocas
remotas de la humanidad y en culturas como la prehispánicas el medico,
curandero, piache o chaman diagnosticaba, preparaba los medicamentos,
invocaba las fuerzas sobrenaturales y trataba al paciente; por
consiguiente era medico, sacerdote y farmacéutico a la vez. La
farmacia y la medicina, por ende tienen un origen común (tal vez como
lo tiene la Alquimia –vinculada con la Astrología y la Química). “En
culturas como la griega y la romana antigua -dice J.F. Soto Peña en su
tesis de doctorado- el vinculo era semejante. No hubo separación en
Roma entre los médicos y los farmacéuticos, cosa no rara ya que en
Grecia tampoco existió. El archiatro dispensaba los medicamentos y los
médicos poseyeron su tienda de medicina, la Medicatrina, análoga con el
iatreyon griego. No variando ni siquiera en cuanto a operaciones
farmacéuticas se refiere, los medicamentos son los mismos de los
griegos, aunque de origen romano son los sinapismos y los esparadrapos.
(…) Algunos historiadores han querido ver en los Pharmacopolas romanos
a los precursores de los farmacéuticos, pero estos eran tan solo
traficantes de drogas y veneno.”Destacados médico-farmaceutas
fueron: Hipócrates (460-377 a.C.), considerado el mas famoso medico de
la antigua Grecia; Asclepíades (124-40ª.C.) teórico de la enfermedad e
inspirador de la Escuela Metódica; su discípulo Thermison de Laodicea,
verdadero fundador de la Escuela Metódica; Celso (Aulo Cornelio),
seguidor de Hipócrates y autor de la obra De artibus, fundamental en
la historia de la Farmacia y principalmente Galeno (Claudio), medico
griego (131-201), anatomista, autor de numerosísimas obras de medicina
y quizás el mejor medico que ejerció en Roma. Si nos remontamos a la
América indígena Prehispánica y en particular a Venezuela vemos
confirmada la afirmación sobre el origen común de la farmacia y la
medicina. A pesar de lo difícil de conocer la farmacopea de esa época,
la tradición oral, los escritos de los cronistas europeos y los
estudios de etnomedicina han aportado un legado invalorable de
conocimientos que nos permite hacer tal afirmación.En la época de
la conquista desembarcaron en nuestras tierras algunos médicos y
boticarios. Traían consigo medicinas europeas; sin embargo hubieron de
combinar sus conocimientos con los de los nativos para la preparación
de los medicamentos. Ya establecidas las primeras ciudades coloniales
se instalaron varias boticas, no sin dificultades. El portugués Marcos
Portero (empírico) fundo la primera en Caracas en 1669, que fracaso
debido a la competencia de los médicos y curanderos. En el siglo XVlll
llegaron al país unos cuantos médicos y los primeros boticarios
diplomados, quienes establecieron algunas boticas. El primero en
hacerlo fue el francés Pedro Roberto Bigot (1723) quien además era
cirujano; le siguió el español Francisco del Castillo (1731). Al
fundarse la Real y Pontificia Universidad de Caracas en 1721 se inicia
la enseñanza de la medicina en Venezuela y se crea el Protomedicato,
que regula estrictamente el ejercicio de las profesiones de medico y
boticario.En las décadas anteriores a la Independencia era el
Protomedicato el que examinaba y le otorgaba el titulo de boticario a
la persona que se consideraba preparada para hacerlo. Según parece, a
quien primero se le dio este titulo fue a Francisco Rocha. Durante la
guerra, algunos boticarios apoyaron la causa patriota y se enrolaron en
sus filas; Bolívar les asigno sueldo y rango de subtenientes. El
ejercicio de la profesión continuo siendo controlado por el
Protomedicato. Después de la Independencia el gobierno republicano
encabezado por Simón Bolívar se propone reformar los viejos reglamentos
coloniales de la Universidad de Caracas para adaptarla a los nuevos
tiempos. En efecto, el 24 de junio de 1827 el Libertador promulga los
Novísimos Estatutos de la Institución, ahora denominada Universidad
Central de Venezuela. Se incluye la Facultad Médica y en su pensum la
Farmacia como materia. La facultad Medica y no el Protomedicato seria
entonces la encargada de examinar y dar los títulos de medico cirujano,
boticario, sangrador y partera. Estaba conformada la Facultad por dos
clases de catedráticos: los propietarios, que eran siete y poseían
títulos de Cirujano, Médicos y Boticarios que habían sido examinados y
aprobados por la Facultad Médica.A la Facultad Medica, además de la
labor docente se le asignaron funciones que tal vez hoy día nos
causaría extrañeza. Por ejemplo tenía facultades de cuerpo legislador.
Como tal dicto algunas leyes y reglamentos relacionados con el
ejercicio de la Farmacia, entre estos la Ley de Arancel del 10 de marzo
de 1836 relativa a drogas y el Reglamento de Boticas y droguerías de
1840, que además de fijar las normas para el ejercicio profesional de
la Farmacia, trataba de controlar la competencia desleal y el comercio
ilícito de medicamentos y buscaba impedir los desmanes de curanderos,
hechiceros y charlatanes. La Facultad Medica también se ocupaba, en la
segunda mitad del siglo XlX, de inspeccionar las boticas y fijar los
precios de las medicinas. En 1883 Antonio Guzmán Blanco emite el
Decreto de instrucción Superior y Científica, en la cual queda
eliminada la Facultad Medica; crea el Colegio de Médicos y el Consejo
de Médicos, con sede en Caracas; este ultimo tenia como misión la
vigilancia del ejercicio de la medicina y la farmacia; también estaba
facultado para conferir títulos de farmacéutico, dentista y partera y
Expedia licencias para el establecimiento de boticas.En lo que
respecta a Mérida en particular, en 1805 el Obispo Santiago Hernández
Milanés, Rector del seminario de San Buenaventura, creo en este
Instituto una cátedra de Medicina a la que denomino Medicina
Especulativa y Práctica. La regento primeramente el Dr. José María
Unda, natural de Guanare; luego estuvo a cargo del Dr. Palacios
Fajardo, nacido en Barinas y graduado en Bogotá. Esta cátedra recibió
mayor respaldo cuando el 21 de septiembre de 1810, ya iniciado el
proceso independentista en Venezuela, la Junta Superior Gubernativa de
Mérida le concedió al Seminario la gracia de Universidad, la faculto
para conferir grados mayores y menores en Medicina, Filosofía,
Teología, Derecho Civil y Eclesiástico y estableció la cátedra de
Anatomía. Sin embargo no se incluía estudios ni título de boticario. La
carrera de Medicina no se consolido ni pudo cumplir su misión debido a
la carencia de médicos y al estallido de la guerra de Independencia. La
escasez de galenos y boticarios en Mérida constituyo durante muchos
años un serio impedimento al desarrollo de los estudios médicos y
farmacéuticos. Intentos como el de los doctores Sulpicio Frías en 1835,
Rafael Alvarado en 1837 y Agustín Chipia en 1841, quienes trataron de
echar a andar la cátedra de Medicina, se vieron frustrados por esa
causa.En 1891 un pionero y precursor, el farmacéutico, botánico y
explorador Pierre Henri Georges Bourgoin, de origen francés, graduado
en Caracas y residenciado en Mérida, ofreció a la Universidad de los
Andes sus servicios, sin remuneración, para regentar una clase de
Botánica cuyos conocimientos consideraba él debían generalizarse. En
consideración de esta propuesta el 8 de septiembre de 1891 se creo la
cátedra de Botánica bajo la tutoría del Sr. Bourgoin, quien enseñaría
Histología Vegetal, Fisiología Botánica, Fitografía, Taxidermia y otras
materias. Se incluía excursiones al campo. La cátedra se encargaría
también del cuido del Jardín Botánico. El 24 de Octubre de 1894,
como ya dijimos, se instalo en la Universidad de los Andes la Facultad
de Farmacia. Fueron sus primeros docentes los Farmaceutas de la ciudad;
Pierre Bourgoin, Enrique Colmenter, Ramón Parra Picón y Adolfo Briseño
Picón.
El Código de Instrucción
Publica menciona por primera vez la Facultad de Farmacia en 1897. Allí
se establece que sus estudios duraran cuatro años y constaran de ocho
materias. El 26 de octubre de ese año, de conformidad con el nuevo
Código de Instrucción Publica y Reglamento de las Universidades de la
República expedido por el Ejecutivo Federal”, y a solicitud del Rector
Caracciolo Parra y Olmedo, se instala de nuevo la Facultad de farmacia.
Resultan elegidos, Presidente de la misma el Dr. P.H.G. Bourgoin,
Vicepresidente el Dr. Adolfo Briseño Picón y Secretario el Dr. Enrique
Colmenter. Sin embargo, debido a los acontecimientos
políticos-militares de la época y al escaso numero de farmacéuticos el
funcionamiento de la Facultad es precario. Por
tercera vez, el 1 de mayo, se instituye la Facultad de Farmacia de la
Universidad de los Andes. En el salón de Actos Públicos, bajo la
presidencia del Dr. P.H.G. Bourgoin, se hizo nombramiento de empleados,
Presidente, Vicepresidente, Secretario y Examinadores de Número y se
aprobó el programa de estudios. Todo en conformidad con el artículo 132
del Código de Instrucción Publica. Fueron designados Presidente el Dr.
P.H.G. Bourgoin, Vicepresidente el Dr. Juan F. Franco L. y Secretario
el Dr. Pablo E. Uscategui. En noviembre de 1902 aparece en la Gaceta
Oficial de Venezuela una resolución del Ministerio de Instrucción
Publica que establece en las universidades del País la Facultad de
Farmacia. No obstante, en abril de
1904 el Código de Instrucción Publica elimina de las Universidades las
Facultades de Farmacia, y deja vigente solo una Escuela de esta
especialidad, dependiente de la facultad de Medicina de la Universidad
central de Venezuela. En ese lapso de
diez años (1894-1904) habían egresado de la Universidad de los Andes
con el titulo de Doctor en Farmacia siete bachilleres: Pablo Emilio
Uscategui, Braulio Dávila, Juan Pablo Franco, Horacio Guerrero, Lope
María Tejera, Francisco Valeri y José del Carmen Uscategui. También
obtuvieron el doctorado los farmaceutas Pierre Bourgoin y Enrique
Colmenter. El haber graduado tan pocos estudiantes fue tal vez lo que
influyo en la decisión del gobierno de Cipriano Castro de cerrar la
Facultad de Farmacia de nuestra Universidad. Trece
años duro clausurada la Facultad de Farmacia, hasta el 5 de junio de
1918 cuando el Rector Diego Carbonell la reabrió, ahora como escuela,
adscrita ya no a la Facultad de Medicina que permanencia cerrada desde
1905, sino al Rectorado. Esta vez se inscribieron nueve estudiantes
quienes se graduaron en 1922. La
irremediable carencia de alumnos obligo nuevamente, en 1923, al cierre
de los estudios farmacéuticos hasta 1925. En enero de ese año fueron
reiniciados por el Rector Diego Bernal Osorio. En
marzo de 1928 el Presidente Juan Vicente Gómez dicto un decreto en el
que ordenaba construirle a la Universidad los edificios que requería y
reabrir la Facultad de Ciencias Medicas con las Escuelas de Medicinas,
Farmacia y Dentistería. Probablemente influyeron en esta favorable
hacia la Universidad de los Andes los sucesos de 1928 en Caracas,
protagonizados por un importante grupo de estudiantes y el cierre de la
Universidad Central. El 27 de Julio de
ese año se promulga la ley del Ejercicio de la Farmacia, que regula
entre otras materias no solo la practica de la profesión sino también
la publicidad de medicinas, el despacho de formulas y los turnos
farmacéuticos. A esta ley le siguió la de Narcóticos de junio de 1930,
derogada en 1934 por la de Estupefacientes. En
1941, durante el gobierno del General Eleazar López Contreras, el
Congreso Nacional elevo las Escuelas de Farmacias de las universidades
Central y de los Andes a la categoría de Facultades. Se les modifico el
pensum y se aumentaron a cinco los años de estudio. Al año siguiente,
el 11 de febrero de 1942, el Rector Gabriel Picón Febres hijo instalo
solemnemente la Facultad de Farmacia de la Universidad de los Andes.
En el mismo acto recibieron el titulo de Doctor los distinguidos
profesores de la Escuela farmacéuticos Enrique Bourgoin, José Francisco
Valeri, Carlos Edmundo Salas, Ramón Briceño Perozo, Pablo Paredes Vivas
y Ramón Masini Osuna. Digno de
resaltar es el hecho de la graduación en 1935, de las primeras mujeres
farmaceutas en nuestra Universidad. Durante más de un siglo los
estudios superiores en Mérida habían sido privilegio exclusivo de los
varones provenientes de las familias de la elite. En el año 35
egresaron con el titulo de Farmacéuticas las bachilleres María Dolores
Quintero Torres y Olivia Díaz Albarran, nativas de la ciudad de Mérida,
a quienes podemos calificar con toda justicia, de precursoras, pues
marcaron para la posteridad una senda a seguir. Merecen hoy día
recordación y enaltecimiento. En 1947
la Facultad de Farmacia funda, adscrito al Departamento de Química
Orgánica, el “Laboratorio de Investigaciones Químicas “, que se
desarrolla y se convierte ocho años mas tarde en uno de los fundamentos
para la creación del “Instituto de Investigación Química. En
1950, durante el rectorado del Dr. Eloy Dávila Celis, ocurre un hecho
notable que testimonia el desarrollo paulatino y sostenido de la
Facultad de Farmacia y constituye uno de los momentos mas importantes
de su evolución. Es la fundación de la “Escuela Politécnica de
Labora-toristas” (ESPOLA), a instancias del Profesor Carlos Edmundo
Salas, quien logra que el Consejo de la Facultad apruebe su creación.
Con un plan de estudios de 3 años de duración la Escuela aspiraba a
formar Laboratoristas para los centros de salud y para el área de
investigación. Nació esta Escuela adscrita a la Facultad de Farmacia y
su labor fue exitosa desde un principio. En
vista del desarrollo e importancia que adquiere, la Escuela Politécnica
de Laboratoristas (ESPOLA) es elevada a la categoría de Escuela
Universitaria, dependiente de la Facultad de Farmacia, el 9 de marzo de
1956, por acuerdo del Consejo Academice de la Universidad de los Andes.
Adquirida esta categoría, la ESPOLA se erige en “Escuela de
Bioanálisis” en septiembre de 1956, por Resolución del Consejo de
Universidades. Un año antes, el 17
de octubre de 1955, se había creado en la Facultad de Farmacia lo que
se definió como “una asociación de cátedras afines (…) cuyos campos y
materiales de trabajo en cuanto a la investigación y a la docencia
están íntimamente ligados con la Química, con el objeto de lograr una
mayor coordinación que facilite la realización de trabajos
experimentales y de investigación…” A esta asociación, adscrita a la
Facultad de Farmacia, se le denomino “Instituto de Investigación
Química” y se constituyo con seis cátedras de dicha Facultad y cuatro
de la Escuela Politécnica de Laboratoristas. Estaba dirigida por un
Director y un Consejo Técnico. “la Facultad de Farmacia – dice el
decreto de creación-buscara en lo posible atraer al seno del Instituto
las Cátedras relacionadas con la Química dependientes de otras
Facultades.” Finalizando la primera
mitad del siglo XX la situación de la Facultad era la siguiente, según
el testimonio del Dr. Carlos Chalbaud Zerpa: “La escuela de Farmacia,
con dos escuelas y un Instituto de Investigación Química era conocida
en toda Venezuela, pues no había un solo estado de la República donde
no se estuviese representada por un farmacéutico o un Bioanalistas en
ejercicio de la profesión. Una de las escuelas era propiamente la de
Farmacia y otra la de Bioanálisis. Por cuanto se refería
específicamente a los farmacéuticos, siendo Venezuela un país de
inmensos recursos naturales y de dilatada extensión en proceso vasto
desarrollo, la carrera presentaba una variedad de oportunidades, desde
las estrictamente comerciales en el ejercicio diario de la profesión,
hasta las más destacadas en el campo de la docencia, de la
investigación y de la industria. En el Instituto de Investigación
Química, bajo la dirección de competentes químicos, se realizaban
trabajos iníciales sobre la elaboración de papel con material
venezolano.” Derrocado el gobierno
de Marcos Pérez Jiménez, la Universidad de los Andes inicia una nueva
etapa de su historia. La Facultad de Farmacia no es ajena a ese
proceso, que significa para ella el encauzamiento definitivo hacia su
modernización. No vamos a referir en detalles los sucesos que han
marcado la evolución de esta Facultad desde 1958, lo cual podría ser
tema de otros artículos, sin embargo son dignos de mencionar algunos
hechos resaltantes tales como la modernización y complejizaciòn de la
estructura de la Facultad; el cambio de régimen de estudios anual por
el de semestre; la reformulación de los planes curriculares tanto de
Farmacia como de Bioanálisis; la armonización de los currículos con los
de otras Facultades de Farmacia tanto nacionales como extranjeras; el
establecimiento de vínculos y convenios con universidades de distintas
latitudes; la capacidad de un buen numero de sus docentes en cursos de
postgrado dentro y fuera del país; el desarrollo de una amplia política
de extensión; el incremento del numero de trabajos científicos (al
respecto se han desarrollado casi 40 líneas de investigación); los
convenios con el Ministerio de Sanidad, entre ellos el plan conjunto de
actividades con el Hospital Universitario, que incluye pasantías para
los estudiantes de la Facultad; los convenios con otros entes públicos
nacionales; el desarrollo de proyectos de elaboración de medicamentos
tanto para los servicios cooperativos de salud, como para CAMOULA y la
Farmacia piloto de la ULA, etc. ; la participación en el programa de
Medicina Familiar; el incremento de la plantilla de profesores; la
ampliación de la planta física. Mención especial merece el contrato de
acceso a los recursos genéticos del Amazonas venezolano firmado con el
Ministerio del Ambiente el cual abre a la Facultad de Farmacia inmensas
posibilidades en el campo de la investigación sobre las plantas
medicinales. Por sus logros
científicos, docentes y de extensión la Facultad de Farmacia ha sido
merecedora de reconocimiento por instituciones académicas y organismos
públicos y privados. Hoy día la
Facultad de Farmacia y Bioanálisis de la Universidad de los Andes, ya
centenaria, goza de prestigio en el país por su modernización, por el
aporte que hace a la ciencia, a la salud, a la industria y
primordialmente a la enseñanza, y por su orientación dirigida a
responder a las exigencias de la Venezuela del siglo XXl. Por sus aulas
y laboratorios han pasado hombres y mujeres de calidad humana y
científica excepcional cuya huella será siempre imborrable. FUENTE:
Pedro María Molina. LOS ESTUDIOS DE FARMACIA Y BIOANÁLISIS EN MÉRIDA.
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA ESCUELA DE FARMACIA. Boletín del Archivo
Histórico. Universidad de Los Andes. Secretaria. Nº 8. Enero Junio 2003. |